![]() |
|
| HISTORIA
DEL MASTINO NAPOLETANO |
País de origen: Italia Standard F.C.I. Nº197 |
|
Raza
pura y arcaica, el mastín ha surcado los milenios indemne. Desde
la bruma de los tiempos prehistóricos, emerge ileso en plena
era espacial. Después de haber robado al sol napolitano el calor
necesario y a la lava del Vesubio su insólito color, nuestro
héroe narra una historia antigua que es casi una leyenda".
Profr. Felice Cesarino.
"Condensar más de 4000 años de historia de esta raza italiana en unas cuantas líneas, no es una tarea fácil. De las representaciones artísticas de terracota en Mesopotamia, datadas del 2000 a.C., exhibidas en el museo metropolitano de Nueva York, al Mastín Napolitano moderno, la raza ha evolucionado ciertamente.
Estos perros se expandieron
al oeste, sin duda por las guerras y migraciones, en tres direcciones:
una al norte, junto a Anatolia, Grecia, Macedonia y Albania; otra al
sur, hacia Egipto y Libia y otra en la costa del este del mar Mediterráneo,
en lo que sería luego la tierra de los Fenicios. Esto prueba
la expansión de la raza a lo largo de Europa y particularmente
en Italia. India: En la India, en el arco de la puerta del santuario budista de Sanchi-Tope, están esculpidos varios perros que pertenecieron al rey Asoka (280 a.C.), todos mastines de orejas colgantes. Albania:Hay una fabulosa historia sobre un perro que obsequia el rey de Albania a Alejandro Magno. Por todo lo que el rey le había contado del perro, cuanto antes lo quiso enfrentar a un jabalí y luego a un oso, pero cuando el perro no les prestó atención, enojado, Alejandro lo mató. Enterado el rey de lo ocurrido, le envió un segundo perro con un mensaje: " Los jabalíes y los osos no son rivales para estos perros. Concede a este, enfrentar al menos a un león o un elefante".Al día siguiente, en la batalla, el perro desentrañó al león y mató al elefante. Lleno de admiración por lo sucedido, Alejandro lo fraternizó toda su vida. Fenicia:A pesar de que a los fenicios no se les atribuye un rol en el desarrollo de la raza, Baal, su cruel Dios, es frecuentemente representado por una cabeza de perro, clásicamente considerado el "perro que devora" y no como símbolo de generosidad. Asia del Este: 1000 a.C. los emperadores chinos utilizaban perros del tipo del Mastín para cazar hombres. Galos y Celtas: Xenofón (Grecia-Roma, 487-433 a.C.) recomienda sólo llevar perros célticos a las cacerías de jabalí y liebre, sobre cualesquiera otros. Se dice que después de derrotar a los celtas y a los cimbrios, los romanos tuvieron que batallar por dos días más hasta matar a todos los perros que cuidaban las pertenencias y los cuerpos de sus amos. En la mitología gálica: Smertulus, perro devorador de Taranis (Dios galo que enviaba fuego desde el cielo) era el símbolo de la muerte y la destrucción. Al parecer los galos son los que desarrollan las primeras armaduras caninas para la guerra. Llegó en los tiempos de la magna Grecia a las costas de la región de la Campania italiana. Estos perros fueron criados con pericia por los romanos que los emplearon para el combate con gladiadores y otros animales, así como guardianes y perros de guerra. De aquí la conocida definición de "belicosos" (pugnaces). La historia de esta raza sigue los pasos de la del imperio romano. Con la caída de este último, aquellos colosos casi desaparecieron. Sólo se salvaron pocos ejemplares conservados muy celosamente por algunos criadores entusiastas, gracias a los cuales este "monumento" ha podido llegar hasta nosotros. El último "toque" ha sido dado por el conocido cinólogo y escritor Piero Scanziani que, en la inmediata post-guerra, recuperó espléndidos ejemplares que, seleccionados con cuidado y pericia dieron notables resultados. En ese tiempo todavía se le conocía con varios nombres, como: moloso romano, perro de presa, mastín italiano, al final se opto por el nombre de Mastín Napolitano, y asi reconocer la labor hecha por el pueblo napolitano, que tan celosamente llevaron una continua crianza de estos majestuosos molosoides, El primer ejemplar inscrito en el libro de orígenes italiano, fue un macho de nombre Guaglione, quien fue tomado como standard viviente de la raza, al resultar vencedor en la exposición realizada en la localidad de Castel del Ovo en el año de 1946. Llegó en los tiempos de la magna Grecia a las costas de la región de la Campania italiana. Estos perros fueron criados con pericia por los romanos que los emplearon para el combate con gladiadores y otros animales, así como guardianes y perros de guerra. De aquí la conocida definición de "belicosos" (pugnaces). La historia de esta raza sigue los pasos de la del imperio romano. Con la caída de este último, aquellos colosos casi desaparecieron. Sólo se salvaron pocos ejemplares conservados muy celosamente por algunos criadores entusiastas, gracias a los cuales este "monumento" ha podido llegar hasta nosotros. El último "toque" ha sido dado por el conocido cinólogo y escritor Piero Scanziani que, en la inmediata post-guerra, recuperó espléndidos ejemplares que, seleccionados con cuidado y pericia dieron notables resultados. En ese tiempo todavía se le conocía con varios nombres, como: moloso romano, perro de presa, mastín italiano, al final se opto por el nombre de Mastín Napolitano, y asi reconocer la labor hecha por el pueblo napolitano, que tan celosamente llevaron una continua crianza de estos majestuosos molosoides, El primer ejemplar inscrito en el libro de orígenes italiano, fue un macho de nombre Guaglione, quien fue tomado como standard viviente de la raza, al resultar vencedor en la exposición realizada en la localidad de Castel del Ovo en el año de 1946. |